miércoles, 9 de junio de 2010

Debería darte vergüenza

Recorriendo la noche de Hong Kong, tuve la suerte de conocer a una pareja de australianos en un bar (sí, de ambiente). Morgan y Dean están juntos desde hace tres años, uno cantante, otro bailarín del musical de Chicago (que por cierto venía de representar en Singapur una semana antes), ambos muy divertidos y sin vergüenza ninguna para bailar y hacer el tonto en el pub.
Tuve ocasión de pasar un buen rato hablando con ambos, en especial con Morgan. La noche fue muy divertida en general, pero tuvo su momento serio, cuando vi que asomaba por la camisa medio abierta lo que parecía una frase, y le pregunté por la historia que da motivo a esta entrada. Morgan me leyó su tatuaje:

Courage is not the denial of fear
but rather the understanding of
something more important

(valentía no es la ausencia de miedo
sino más bien el entender
que hay algo más importante)

Resulta que unos años antes, Morgan andaba con uno de sus amigos de toda la vida, hetero, de borrachera por Australia. Llegadas las altas horas, y con una borrachera considerable, pusieron rumbo a casita. Resulta que peor iba el amigo, así que más que apoyado en su hombro, lo iba prácticamente cargando. De repente (siento si algún lector ha sufrido algo parecido y se ve reviviendo el mal momento), un grupo de (por decir algo las llamaremos) personas se abalanzaron sobre ellos, con la consiguiente paliza a grito de "maricones de mierda".
La mirada de Morgan se clavó en el vacío mientras seguía con su historia, contándome que su
reacción fue protegerse con los brazos y gritar sin saber por qué "lo siento".
Cuando los dejaron en paz y se fueron, se echó a llorar. Su amigo le dijo que sentía no haberlo podido defender, que ojalá hubiera podido reaccionar y devolver el golpe, y todo aquello que la frustración del momento puede provocar (me intento poner en situación y esa frustración se me antoja rabia pura). El caso es que Morgan no lloraba por la paliza, sino por haber pedido perdón por ser quien era.
Me miró a los ojos, y me dijo que sentía que se había traicionado, que nos había traicionado a todos. Me dijo que desde ese momento se prometió no volver a avergonzarse por ser gay, "prefiero morir", me dijo.
Y entonces, grabó en su lado del corazón dicha cita, escrita al revés, para ser lo primero que vea al levantarse, y afrontar con esa actitud cada día.
Le pedí dejarse fotografiar el tatuaje, y accedió sin inconveniente alguno.Afortunadamente, nunca he sufrido una experiencia de ese tipo, ni sé cómo puede llegar a marcar a alguien. Pero sí me he llegado a avergonzar de ser quién soy. Supongo que todos lo hemos hecho en algún momento (entiéndase, no siempre por causa de condición sexual). No quiero aburriros con filosofía barata acerca del miedo, la vergüenza o el ser uno mismo. La historia de Morgan ya dice bastante.
Dudaba de si contar esta historia o guardármela en el bolsillo, pero creo que merecerá (mucho) la pena vuestros comentarios al respecto. El mío se resume en un escalofrío.

17 comentarios:

Stultifer dijo...

Me mola Morgan, con ese nombre de Pirata del Caribe, su tatuaje en el pecho (bonito, y el pecho también) a modo de aviso a navegantes. Normal que no se tenga vergüenza en bailar. No hay que tenerla para vivir.

Xim dijo...

Vale, ahora lo he pillado mejor, nunca he pasado por ninguna de esas experiencias, al que no le guste que mire para otro lado y punto...

Un abrazo

Xim

El Duende de los Hilos dijo...

Justamente era un escalofrío lo que me recorría mientras leía el último párrafo.
No me cabe en la cabeza q ue haya gente capaz de eso. Esa gente es la que habría que desterrar. Afortunadamente hay otra gran cantidad de personas a la que merece la pena conocer. Creo que Morgan es uno de ellos... y tú otra, lindo.
Mil besos.
(Y la frase es preciosa)

Cartier dijo...

Has hecho bien en contarla. Dura, pero real. No todos los cuentos son los de Disney.

Un abrazo crack

Ana Maeso dijo...

Made mía... creo que cualquier cosa que pudiese comentar sonaría vana al lado de esta historia. Como siempre, gracias por compartirla :). Es precioso que en mitad de este barullo nos lleguen pedazos de tu historia, como bocados de aire fresco con un matices de mango y especias aunque sean lanzados a través del ciberespacio. A veces no me creo que estés a miles de kilómetros de aquí. Un beso muy grande, y sigue inscribiéndote en la piel, aunque sin tinta y aguja, todo lo que vives.

JL dijo...

Un amigo mio si que sufrió una experiencia así en Madrid, iba con un chico y le dieron una paliza y les robaron el coche, creo que fue bastante fuerte la paliza.
Por lo que a mi me toca lo peor de aquella historia es que me enteré, como el resto de los amigos, de pasada ya que él vivía una etapa de cambios y no quería saber de nadie. Me dolió mucho no poder estar con él en esos momentos.

Mike Medianoche dijo...

Pues me ha encantado la entrada aunque sea dura. A mí lo máximo ha sido que me digan "maricón", la última hará un mes y medio. Mi novio quiso ir a pegarles, porque eran dos niñatos, pero yo le paré. En realidad no quería pegarles, sino acojonarles. Pero no pasó a mayores.

¿Acabaste montándote un trío con ellos?

SERGIO dijo...

uff que historia más dura, tiene que ser horrible vivir algo así, yo por suerte nunca me he encontrado en una situación parecida... un beso

Enrique GB dijo...

A veces nos hace falta recibir un buen par de hostias -reales o no- para abrir los ojos a la realidad y centrarnos en lo que de verdad importa.
Has hecho muy bien compartiendo su historia. Las palabras se quedan aquí, y nunca se sabe cómo (de bien) influirán en los demás, pero seguro que algo mueven.
Felicidades tio.

Orologiaio dijo...

¿Y todavía esperas comentarios después del testimonio del que nos has hecho partícipes?

Algo tan simple como no negarse a uno mismo... y lo que cuesta conseguirlo ;)

Gracias por la historia :)

Franxu Aranda dijo...

Pocas o Ninguna vez me he llegado a avergonzar de quién soy, pero si me he llevado alguna paliza por ser quién soy. Parece que tengo intolerancia a la violencia sobre mi porque cuando la siento correr por mis venas, me bloqueo y no puedo moverme, soy incapaz de responder a una ostia... (pero no solo entre tu y yo.. que no se entere nadie mas xD) Sin embargo cuando tocan a los mios, CORRE, porque si tengo que pegarte un bocado y arrancarte una oreja, lo voy a hacer. No entiendo porqué no soy capaz de defenderme ante algo así pero si que puedo ser violento si tocan a los mios :S ¿Pudiera parecer que de algún modo mi metabolismo piense que me merezco eso?

Aishhh... Qué cuestions conio...

Thiago dijo...

La historia es tremenda... por lo que tiene de sórdida y violenta. sería necesario saber si aquells cabrones les pegarían igual si no fueran gays -de hecho su amigo no lo era- pq lo que no cabe duda es que hay mucha violencia gratuita. Pero de todas ellas la que tiene tintes racistas, de género u homofóbicas es la más terrible, claro.

La verdad jamás me he visto en una situación así, ni he sentido verguenza por mi condición. Alguna vez, te planteas, claro, que pasaría si no fueras gay, qué vida llevarías, si sería distinto, si tendría una novia como mis amigos heteros y tal y cual, pero no me he avergonzado nunca de ser gay...Sin embargo he tenido peleas, claro, y en alguna alguno mas fuerte que yo me tenía bien pillado pero las típicas peleas de chaval.

Tú amigo aprendió la lección y el tatuaje es un bonito recordatorio. Lo curioso es que esa frase que le salía "lo siento" tiene dificil explicación. En ese momento ya no tenía ni sentido ni podía ser disuasoria, tal vez lo único que lo podía sentir es por su amigo pero, aun así no podía culparse de nada. Es paranoico culpabilizarse de la violencia de los demás, solo que en esas situaciones nadie sabe como podríamos reaccionar los demás...

En fin, terrible asunto. Bezos.


Ah, bonita foto la que encabeza el blog, siempre consigues subir unas fotos muy impactantes. Bezos.

Pedro dijo...

Pues debe ser algo duro tirar para adelante cuando eres victima de homofobia, porque como sigues caminando por la calle sin mirar a los lados para que no vuelva a ocurrir... Supongo que se supera, y si pones mucho de tu parte seguro que se supera, pero es que es una mierda que exista gente de mierda que actuen asi. El no tiene la culpa y no creo para nada que se tenga que sentir como que ha traicionado por decir "lo siento" esta claro que no todos somos igual de fuerte tanto fisica como psiquicamente. Y el miedo a veces puede más que la propia persona y hace que actues de manera improvisada, tanto que siempre acaba sorprendiendote. Yo no puedo decirte como hubiera actuado, pero si me pillan en un momento asi como les pilló a los chicos, la verdad es que no se que hubiera pasado, tal vez lo mismo. Valoro su valentia y fortaleza como persona al tatuarse esas letras en su pecho y recordarlo dia tras dia.
Lo que se dice, todo un valiente!

Un besote!!

Graciela (alias Agatha) dijo...

Qué duro es que te apunten, te señalen, te insulten, y lo creas todo, a pies juntillas, porque no encajes dentro del patrón establecido como correcto por tus compañeros, tu familia, o la gente que te rodea, sin más, o simplemente porque tu autoestima es lo bastante débil como para dejar que los demás te hagan sentir incómodo. Y qué duro pero satisfactorio es levantar la cabeza, hacer oídos sordos y encontrar las palabras con las que hacer callar la voz del que increpa, aunque no las llegues a pronunciar, y avanzar, y sentirte libre.

- ¡Puta!
- Lo siento.
- ¡Imbécil!
- Lo siento.
- ¡Despreciable!
- Los siento... No, ¡no lo siento! ¡No lo soy! ¡No lo merezco! ¡Ni el insulto, ni el desprecio! Y además, con todo el amor (propio) de mi corazón, ¡que te jodan!

No te deseo suerte para que no te ocurra, poque la suerte es haberlo visto, aunque sea a través de otros ojos, para grabarlo a fuego en la memoria y el enriquecimiento personales. Pero eso ya lo sabes, como nos has dejado claro con tu historia.

Un abrazo! ;)

Manué dijo...

Joé! Sí que es fuerte la historia del chico! Pa que veas que la frontera de lo que se es y lo que se parece no es tan grande, y que ser gay o no es tan absurdo como por que te peguen por ello, o por otra cosa, y es que somos tan animales como cualquier otro, y no damos para más, incluímos a los que somos más inteligentes...

Un bezo zin malafollá! :)

Skywise dijo...

¡Qué historia más chula! La verdad es que muchos de nosotros deberíamos empezar por nosotros mismos antes de intentar cambiar el mundo. Por cierto, no sé si nadie se ha dado cuenta de que has puesto el tatuaje al revés, jeje, como si lo miraras en un espejo. Por cierto, tu blog muy interesante, me lo apunto para seguirlo.

Skywise dijo...

Jeje, pues es verdad, sí que lo decías, que estaba al revés para poder leerlo al espejo. Suelo leer las cosas muy rápido y luego pasa lo que pasa...