lunes, 31 de diciembre de 2007

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2mil7 fue...

El año comenzó un poco caótico.

Primero un viaje a la ciudad del pecado, con el presupuesto por los pelos. Los interesantes intereses que deberían interesarme quedaban algo de lado, pero el jarro de agua fría cayó con el martillazo de un entierro inesperado.

Terminan las motivaciones que por sorpresa me dio Septiembre, así que escapé a la capital a empaparme de arte y vivir reencuentros inesperados con personas que me hacen sonreír.Los vicios alegran las tardes de evasión, y dias sueltos trabajados ayudan a poder tomarse el café cada mañana.

Y por fin, mi primer espacio propio, compartido con tres angelitos que a veces parecen diablos; un lugar donde crear, crear y crear es un placer, incluso convertido en obsesión.

Cierto desgraciado y los cabrones que tiene como hermanos se llevan el contenido de un piso ya vacío. Luego dejaron de funcionar las tardes de antes de los exámenes, pero un empleo adelantado me permite huir de nuevo. Huir? Esta vez fue respirar.

Llega entonces la isla con magia, que me devuelve trocitos de las alas que quedaron en los buenos tiempos. Al volver respirando hondo, todo un verano de proletariado e historia del arte pasa sin que me de cuenta. Pero sin que quiera que llegue la realidad de nuevo.

Comienza nueva etapa, echando de menos a los que vuelven y recibiendo con bienvenidas alegres las caritas que, simplemente, son diferentes. Dejé reservada una amiga que ahora recojo, y una barba con mucha picardía es la única cosa que se me hace imposible descifrar.

Se me antoja romper el huevo una vez más, y lo que hay fuera resulta diferente. Ahora todo estaba coloreado. Y lo muerdo con muchas ganas. Y lo mastico, y lo digiero con ansia. Me rodeé de mis amigos y mil conocidos para salir de la veintena, mientras voy aprendiendo a repartirme para quererlos a todos tejiendo decenas de cafés y cenas.

Crezco, doy un pasito o subo un escalón, como prefirais llamarlo, conservando un no tan buen empleo y unos no tan malos amigos. Y me siento calentito por ver que los finales felices de los cuentos no son sino principios muy felices de cuentos más grandes. Y se acercaba Navidad. Y no quería que me sacase de mi burbuja imaginaria e imaginativa. Y llega y no me saca, pero sí lo hace otro golpe de esos que en el fondo te esperas, y es que los abuelos ya son trío y no cuarteto.

Pero no permito que un reloj me desanime, porque miro delante, miro mañana, miro que en horas comienza de nuevo otro relato, ni mejor ni peor, seguro diferente. Y más vivencias, experiencias, golpes a la mente, malas y buenas conciencias, sonrisas descaradas y caras alargadas, prisas y vagueo, malos y buenos deseos, sueños que llevar a cabo y cuchicheos en los lavabos.
2mil8 cuídese usted, que vamos pisando fuerte.

4 comentarios:

Alberto dijo...

Feliz 2008 Luisete
cuidese usted tambien :D

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

La ciudad del pecado? Esa cual es? ;)

Juliiiii dijo...

¡Feliz año Nuevo, y que sea mejor que el anterior!

Saludosss

María Graciela dijo...

Que este nuevo año nos traiga más de un cafetico juntos, que el viento no se lleve tus mejores deseos ni el desagüe tu creatividad, brinda por cada uno de los que te queremos y pilla una buena cogorza a la que no le siga la temida resaca, solo el cosquilleo, el levitar soñador, y el buen sabor de boca de saber que lo pasaste bien y repetirías.

Ciao.