lunes, 23 de enero de 2006

Una experiencia totalmente IKEA

Dicen que para todo hay una primera vez. El Viernes me salté fotografía (mal hecho porque la llevo algo atrasada) y me fui con mis tíos y mi primo Jaime a Sevilla. La primera vez que iba a un Ikea.
La verdad es que es algo impresionante. Entras, y guiado por flechas en el suelo, vas recorriendo habitaciones de distintos estilos, funciones... perfectas y en las que hasta un juguete tirado en una esquina se vende en la planta de abajo, y tiene una función totalmente práctica. "Qué bien me vendría eso a mí" era la frase más escuchada. Y con lápices diminutos que te regalan al entrar, el juego consiste en escribir todo lo que te gusta, lo que te hace falta, poniendo el nombre y el lugar donde lo encontrarás abajo, nombre que una vez pasan 10 minutos no recuerdas qué era, porque está todo en sueco.Una vez abajo, con la bolsa casi vacía porque arriba sólo venden 4 chorradas baratillas, empieza la compra de verdad, donde tanta oferta hace que lo quieras tener todo. Un cuidadosamente elaborado caminito hace que te alegres de que después de cada sección llegue la siguiente, porque es lo que estás pensando que te haría falta para lo que acabas de comprar. Tu carro se va llenando, con cosas que probablemente ni pasen los 10 €, qué barato es todo, qué poco gastaré para todo lo que estoy cogiendo, las cabezas no recuerdan que después uno tendrá que coger lo apuntado con el lapicito (por cierto, tengo lapicitos para todos, quien quiera...).
Casi hemos terminado, ahora y con los carros llenos, toca coger otro carro más grande para buscar entre gigantes pasillos (foto de arriba) los muebles desmontados (en Ikea eres tú mismo el que redecoras tu vida!!) que tenías anotados. Y para finalizar, porque aun no hemos acabado... oportunidades!! Esos objetos sueltos o con ligeros desperfectos a precio de ganga!! Ahora sí estamos listos para irnos, y pagar el tonto facturón que poco a poco hemos ido creando.
No quiero que nadie piense que estoy disgustado ni nada por el estilo, al revés, me pareció una experiencia totalmente surrealista. Mentes muy inteligentes planean cuidadosamente los pasos que vas a seguir. Y por eso estoy orgulloso de que sólo cogiese las tres cosas que tenía pensadas (con un par de caprichitos de un par de euros cada uno).
Lo mejor del viaje, mi primo Jaime, con el que mientras sus padres miraban toda clase de muebles, di vueltas y vueltas al laberinto de gente y accesorios para la casa perfecta, hablando de todo en concreto y nada en general. Da gusto ver que a pesar de todo, hay niños de 12 años con los que se puede mantener conversaciones más interesantes que con "niños" de 20. Un abrazo enorme, primito.

6 comentarios:

Alberto dijo...

Por ley deberia haber un IKEA en todos lados. El año pasado estuve estudiando en Malaga y creia que habia un ikea alli (por lo visto es este año cuando lo abren).Tenia pensado decorar mi piso todo de ikea, mi gozo en un pozo... tuve que tirar del todo a 100 :D

Ciao!

Sergio dijo...

¿Ikea?

ojala Por ley hubiera uno en todos lados.

Nohayviento dijo...

Uyy, toc, toc, permiso
gracias por tu visita, y te estaré visitando. Me gusta lo que cuentas, eres muy fresco. Oye, que si te dio animo el tema de Silvio Rodríguez, me alegro mucho.

Nohayviento dijo...

Hola Luis!! muy lindo tu blog!! me alegro el tema de Silvio te halla gustado y levantado el ánimo!!. Un abrazo.

Angie dijo...

hola luis, yo soy de Murcia y en febrero abren un Ikea aquí. Estoy deseando ir pq nunca he estado en ninguno. A ver si es una experiencia religiosa ;).
Tiene buena pinta.

Bueno, un saludo y espero seguir visitándote.

Solas dijo...

Jeje!! En Canarias había uno, de los primeros, cuando sólo había allí y en Madrid. Por lo visto te encuestan a la entrada para saber de dónde vienes y hacer un estuido de mercado a ver dónde combiene abrir el siguiente. Y sí que es muy enrrollado, porque como no hay montaje ni acabado sale todo mucho más barato, solo que la calidad no es gran cosa, pero el diseño compensa, y hay muebles muy muy chulos. Cuando era pequeña nos dejaban a mi hermano y a mi en una habitación en la entrada de pelotitas de colores que la rodeaban todas las secciones y así los padres podían verte de vez en cuando. Ah! qué tiempos aquellos!!

Por cierto, insisto, nada de paranoias y guárdame el "secreto", eh?

Un besazo

P.D.: Con el seudónimo no sé si sabes quién soy: María, o Graciela, la amiga de Enrique